Tradición de la baguette

La baguette es esa fiel compañera que está presente en nuestro día a día y si nos preguntasen qué sabemos de ella, sólo sabríamos decir que tiene origen francés.

Palabra que significa bastón o palo, es el símbolo del patrimonio culinario parisino, inventado, oficialmente, en el año 1830.

Su origen no está muy claro, unos creen que proviene de Austria, igual que el croissant.

Otros, investigando, encontraron referencias a la Revolución Francesa, donde una ley proclamaba que se terminase la diferenciación del pan blanco para los ricos y pan de salvado, de centeno o mijo, pan de trigo integral, para los pobres, sino que se hornearía un solo pan, el de la igualdad.
Otra historia sobre su origen se basa en los tiempos de Napoleón, dónde el Emperador dio la orden de qué características tenía que cumplir el pan, para que pudiese ser transportado dentro de los bolsillos de sus soldados.

Lo que sí saben los especialistas, es que se extendió en los años 20. Una ley en 1919  no permitía que los panaderos empezasen a trabajar y hacer la masa antes de las 4 de la mañana. Para poder llegar a tiempo, optaron por un pan de formato más largo en que el tiempo de cocción era más corto, y así es como apareció la baguette.

Uno de los ingredientes estrella para que la baguette salga al perfecto estilo francés,es la harina que se escoge en su elaboración. La harina de fuerza Moretó con mayor contenido en gluten, es garantía de una barra de pan más esponjosa, con una miga más tierna, que sube más durante el fermentado y posterior horneado.
Para conseguir una baguette excepcional se necesita mucha técnica pero también sensibilidad a la hora de probarla: un leve crujido bajo los dedos, el dulce  perfume que desprende a trigo y el color dorado de su corteza, que acaban de componer la perfecta baguette al estilo francés.

Bon appétit!