Pan de Sant Jordi

Aunque la leyenda de San Jordi no cuenta nada de que el caballero que mató al dragón llevara un pan debajo del brazo, su día es el del patrón de Catalunya, el 23 de abril.

Los orígenes de este Pan de Sant Jordi se remontan al año 1990, cuando el panadero Eduard Crespo, de Fleca Balmes en Barcelona, aceptó el reto del Gremio de Panaderos, de realizar un pan para la celebración del día del libro.
Tardó dos años en perfeccionar la receta, pero al final lo logró: Capas de queso (color amarillo) y sobrasada (rojo), encima de las otras capas de masa, rodeadas por un pan de nueces. Además de harina de trigo, pasta madre, levadura, mantequilla, sal y azúcar.

Desde entonces, el Pan de Sant Jordi se prepara cada año, encontrando distintas recetas y formas a la original, la cual tenía forma redondeada y abombada, similar a un pan de payés.
Sus distintas formas han ido evolucionando y hoy día encontramos varios diseños: panes rectangulares, cuadrados,… pero eso sí, todos tienen la característica, que una vez cortados, queda el dibujo de las cuatro barras de la señera.
Una de las recetas que varía más de la original, es la versión vegetariana está a la orden del día, sustituyendo la sobrasada, por tomate concentrado y pimentón rojo.

Otra de las recetas que se encuentran, es el pan hecho con beicon, sustituyendo a la sobrasada.

Por la popularidad que ha tenido, no solo lo podemos encontrar en Sant Jordi, sino también en otras fechas señaladas como el Onze de Setembre o La Mercè.